Por considerarlo un tema que no ha perdido vigencia, dada la insistencia de los malos gobiernos en ocasionarla, voy a incluir en este blog algunas entradas sobre el tema de la Inflación.

Estas entradas son una traducción libre de uno de los capitulos del libro “Economic Policy: Thoughts for Today and Tomorrow” de Ludwig von Mises (Ludwig von Mises Institute, 3ra edición, 2006).

Ese libro es la recopilación de las conferencias de von Mises en Buenos Aires en 1958, invitado por Alberto Benegas-Lynch a dictar cátedra sobre política económica a estudiantes de la Universidad de Buenos Aires. La charla sobre la Inflación fue la cuarta de la serie de seis.

Al leer las palabras pronunciadas por von Mises hace mas de 50 años nos da la impresión de que fueron dichas ayer. La sencillez con las que fueron pronunciadas las hacen mas poderosas y actuales. Nos impresiona ver cuan poco hemos aprendido sobre el tema, en especial cuando examinamos los perniciosos efectos de las políticas económicas de diversos países y que abarcan toda una gama, con sus matices y extremos, desde los capitalistas Estados Unidos hasta la neo-comunista Venezuela.

Si algo nos queda en claro cuando leemos a von Mises, es que no solo no han aprendido la lección los políticos que gobiernan estas naciones, sino tampoco la gente que los eligió, tal vez porque nunca les ha sido enseñada.

Espero que este grano de arena, en la playa del inmenso mar del Internet, contribuya a enmendar en algo la ausencia de difusión del conocimiento económico.

Thoughts on Honduras’ institutional crisis

By Ricardo Flores G. – San Salvador, July 1st, 2009.

Another institutional crisis in Latin America is taking place right before our eyes, this time in the Central American country of Honduras.

Using the expression “institutional crisis” is so sophisticated that it is generally not understood or at best is misunderstood by most people.

For example, people think that an organization (a company, a church, a foundation) is an institution; they use the words synonymously. Hence, one could change the phrase to “organizational crisis”. This does not sound so bad.

However, when an institutional crisis erupts what is really and generally happening is that the “rules of the game” are not being followed by all the players of the game. Someone is not complying; cheating in order to inappropriately take advantage while bending or circumventing the rules to his/her own benefit or interests.

Properly, in a modern democratic society, those rules are the laws that regulate the interaction among its members and between them and the government. The formal institutions form the framework that defines the scope and limits to individual freedoms and to what the government can and cannot undertake. And generally, the formal institutional framework of a society is founded and rooted on a Constitution, i.e. the fundamental law upon which all other laws are based and with which they should comply.

Whether those rules and laws are good or whether we like them or not, is another issue to ponder. But here, the key point is that an institutional crisis has to do with the breakdown of the edifice of formal rules that govern a society and allow it to work. The crisis could be considered more critical when the very foundation of the institutional framework of a country is at stake.

In Honduras, the institutional crisis started because president Zelaya was twisting and breaking the Constitution and the law to serve his own purposes and interests. Instead of enforcing the law, president Zelaya was repeatedly disregarding it and all the institutional warnings from the other branches of the state.

It seems that, as the head of the Executive, Zelaya thought he had no restraints and was not accountable to the Congress’ scrutiny or the Supreme Court’s orders. Zelaya thought that “good intentions” were enough for advancing and promoting government actions that were beyond the powers entrusted to him by the Constitution when he took office.

On the other hand, probably as fruit of desperation, lack of wisdom and proper counsel, the other powers also delegated with constitutional compliance, made a critical mistake when they ousted president Zelaya from office using the military. Overnight, the rapist became the raped. Zelaya’s crimes against the Constitution were overshadowed by this event, which undercuts legitimacy from the due actions undertaken by the Congress, the Supreme Court, and the Attorney General.

All this is too sad for a nation and society that does not deserve more political instability, uncertainty, and now increasing international pressure, which should have came up months ago when president Zelaya was abusing the Constitution and making fun of the institutional framework of Honduras.

Is there any solution to this mess? I think one way out could be negotiated among all parties involved, with no intervention of Venezuela or any other biased government. President Chavez should take his hands off Honduras politics and stop threatening a country as sovereign as Venezuela. But the real challenge is how Hondurans will restore the confidence in their institutions.

Un país cuyo sistema eléctrico depende mayoritariamente de una fuente primaria de producción de energía, estará expuesto a sufrir los riesgos inherentes de tal decisión. Por ejemplo, depender mayoritariamente de fuentes hidráulicas implica que en el caso de sequías prolongadas que no permitan el llenado de las represas, habrá potencial escasez de electricidad y por ende posibilidad de racionamiento. Esta situación sucede generalmente en especial si los recursos hidráulicos se gestionan con criterios e intereses políticos populistas y de corto plazo, en lugar de con criterios económicos y técnicos que balanceen las necesidades de hoy con las del mañana.

Por otro lado, depender sólo de fuentes de generación con combustibles fósiles o hidrocarburos, traería consigo la posibilidad de sufrir el impacto de alzas bruscas en los precios de la energía debido a variaciones en los costos de los combustibles. Tal como está ocurriendo en la actualidad en el mundo entero con el precio del petróleo y sus derivados.

Igualmente, creer que porque un recurso económico es abundante es posible asignarle precios menores a los que tendría en sus usos alternativos, es una ilusión. De tal forma que si el agua para la generación de energía es abundante, ello no implica que esta deba valorarse a precios muy inferiores a los de generar con combustibles fósiles. Pues al asignar precios muy inferiores a la energía generada con “agua abundante y gratuita, regalo de Dios”, se dará una señal a los consumidores para que consuman más de lo necesario de ese recurso escaso. De eso se tratan las leyes de la economía.

Lo cierto es que cualquier combinación de uso de recursos energéticos primarios para la producción de electricidad trae consigo ventajas y desventajas. Lo mejor sería una combinación óptima de uso de los recursos disponibles, una mezcla de los recursos de generación hidráulicos, geotérmicos, térmicos (hidrocarburos), y renovables. Sólo que esto que suena tan fácil decirlo, implica complejos procesos de decisión en el espacio y el tiempo, en medio de un tejido apretado de necesidades e intereses. Serían decisiones económicas tomadas hoy en medio de realidades presentes y con expectativas futuras inciertas.

Toda decisión de uso de recursos escasos implica consecuencias positivas y negativas sobre la sociedad que las toma. No es posible escapar de las consecuencias de nuestras decisiones económicas, tarde o temprano, tanto para las generaciones presentes como para las futuras.

Toda promesa de bienestar futuro hecha sobre la base de “violar” las leyes básicas de la economía hoy, traerá consigo inexorablemente sus consecuencias sobre la población, por lo general en forma de inflación, pobreza, escasez, desempleo, etc.

Por otro lado, pretender que habrá un desarrollo adecuado de fuentes de energía diversas y en el balance adecuado, sólo por el poder de la palabra del gobierno también es una ilusión, sólo llena de buena intención. Ni la SIGET, ni ningún otro ente del gobierno por más que quieran harán posibles nuevas inversiones en la producción de energía, si antes no hay señales claras e inequívocas de que el marco institucional y su aplicación para el desarrollo del sector son estables y predecibles. Cosa esta muy difícil en estos tiempos de populismos de derecha y, por los vientos que soplan, de izquierda.

Por último, afirmar que un ente del gobierno, está en conchupancia con las distribuidoras, es señal de ignorancia supina en lo que se afirma en forma temeraria. Pues en todo caso, nada tendrían que ver las distribuidoras en ese asunto de la generación por medio del recurso solar. Pues tal y como está diseñado el sistema eléctrico en El Salvador la generación es una actividad separada de la distribución; la cual siempre sería una actividad necesaria para permitir los mentados intercambios de excedentes entre los usuarios con energía solar y el sistema eléctrico.

San Salvador, Julio 14, 2008

Si una sociedad quiere llevar un nivel de vida más allá de sus posibilidades económicas reales, tarde o temprano sufrirá las consecuencias de dicha decisión. Poco importa si la decisión de tratar de llevar un nivel de vida empleando estúpidamente recursos económicos escasos, se tomó bajo argumentos de “solidaridad social” o para “evitar que el país se incendie”. De buenas intenciones está pavimentado el camino al infierno.

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Another great contradiction that I think LatAm peoples are facing is that they “elect” governments by established democratic rules which overtime become less and less democratic regimes.

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Latin America is struggling to reach real prosperity and development. Countries as Venezuela, Ecuador and Bolivia decided to lean on leftist politicians and public policies to continue the searching for sustained wealth creation.

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